EL ARTE DE CONTAR CUENTOS SARA BRYANT PDF

Agencia EFE. Aguiar e Silva, Vitor Manuel. Gredos, Madrid, De Vecchi, Barcelona,

Author:Shahn Yozshubei
Country:Iran
Language:English (Spanish)
Genre:Finance
Published (Last):24 October 2012
Pages:245
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CAP Alcobendas J. Quintanal 3. La utilidad que conlleva el arte de contar cuentos es superior al de su lectura. Y los nios, as lo perciben. Prefieren la narracin a su lectura; incluso a la declamacin y la representacin, por mucho que ambas supongan un juego para l. Nada es comparable con la recreacin que permite la narracin de un cuento y el modo en que capta al nio.

Encontramos varias: Una primera tendremos que situarla en la libertad de la que goza el narrador, que puede expresarse con suma libertad, incluso llegando a transformar una narracin y haciendo que no se parezca a la misma en otro contexto o situacin.

La expresividad del movimiento es un factor clave, cuya aplicacin determina la calidad de la narracin. Los ojos, la boca, las manos, el cuerpo, la voz, todo ha de estar debidamente medido y expresado para obtener la mejor representatividad de la narracin.

La recreacin, que como hemos dicho es la finalidad que busca la narracin, se explicita mucho mejor modulando la voz, e interpretando sonoramente el texto. La lectura ha de limitarse al artificio del lenguaje, cuyo efecto muchas veces resulta cargante para el nio, y no consigue el efecto deseado. Adems, los sentimientos alegra, tristeza, miedo , se resultan mucho ms fciles de transmitir con los ojos, los gestos y las formas, que con las palabras, limitadas en su vocabulario incipiente.

En la narracin resulta mucho ms fcil mantener la atencin del nio, que en la lectura personalizadota, pues el procesamiento mental que requiere es puramente receptivo, eliminando la interpretacin cognitiva y el procesamiento de la informacin que supone la lectura del texto, la cual requiere una actitud de constate atencin. La espontaneidad de la narracin facilita la satisfaccin del curioseo.

El nio encuentra placer en saber lo que hacan sus mayores, o lo que hacen sus vecinos La emotividad y la sensibilidad se consigue transmitir mejor con la presencia del narrador lee para m, me cuenta , la cual perfectamente se puede materializar en la captacin de la mirada del nio. El encanto de la personalidad del narrador lo facilita la espontaneidad de la narracin, haciendo que la corriente de simpata que se establece entre el narrador y el auditorio sea mucho ms rpida e intensa que en el libro, donde al autor o al ilustrador, al comunicarse nicamente de forma simblica, les cuesta unas cuantas pginas establecerla.

La expresin sonora siempre podemos enriquecerla con otro tipo de soportes como guiol, imgenes, etc, que tienen un efecto multiplicador de la expresividad del narrador, lo cual ampla notablemente las posibilidades de simbolizacin de cualquier texto, ms all de las simples imgenes de la ilustracin. Quintanal En la experiencia compartida que supone contar un cuento, el nio percibe de sus padres, de los profesores, de los narradores que se acercan a su mundo y lo comprenden.

Al compartir sus fantasas con quienes ms quiere, el nio se siente seguro, pues sus conflictos se enredan en una maravillosa aventura. Tngase presente que la realidad que vive el nio es diferente de la del adulto y que sus necesidades y dificultades se resuelven de otra manera, diferente, en parte por medio de la fantasa que aportan los cuentos. Cada final feliz, para ellos supone la integracin de un problema interno miedo a ser abandonado, celos de su hermano, angustia.

Los cuentos les presentan personajes sobre los que proyectan sus esperanzas y miedos, angustias y ansiedades, y que les ofrecen soluciones para sus problemas 1. Incluso los momentos crueles, violentos o desagradables que tienen esos cuentos, vienen a ser una va de escape para descargar la ansiedad acumulada, desterrar pesadillas o temores, tan frecuentes en algunos nios, que se les recomienda la narracin de cuentos antes de acostarse.

La narracin de historias a los nios es un arte que se consigue perfeccionar en base a su experimentacin. Cuando lo aplicamos en el aula, conviene respetar su sentido. Cone Bryant 2 se preguntaba si los maestros sabemos qu intentamos explicar con los cuentos a nuestros alumnos?. Incluso, si sabemos qu es esencialmente un cuento? Pensamos que esta es una cuestin en estos momentos clara: el deleite es el nico fin.

La narracin del cuento despierta el espritu creativo y recreativo del nio, para deleitarlo. Este efecto de encantamiento ha de mantenerse a lo largo de toda la narracin, pues con la complacencia del auditorio se facilita la distensin de la atmsfera del aula, y por ende, al mantener un ambiente tan agradable, el profesor capta fcilmente su atencin y genera un clima de mayor confianza y seguridad en sus alumnos, lo cual revierte indefectiblemente en la propia actividad escolar.

No obstante, su implicacin en la narracin de cuentos e historias, como agente participativo creador o recreado , no aparecer hasta los cuatro aos, en que lo toma como un juego.

Veamos su evolucin en esta funcin de agente implicado en la narracin: Hasta los dos aos, la nota caracterstica va a ser la expresividad y el movimiento.

En un principio, entre los cuatro meses etapa de los reflejos y los ocho en que organiza las percepciones y los hbitos , al nio le impresiona el movimiento palmas, gestos , sobre todo si va acompaado del ritmo sonoro que suponen versos y rimas.

El nio no entiende lo que dice, pero se deleita con la meloda cinco lobitos, palmas palmitas Ms adelante, entre los ocho meses y los dos aos etapa sensoriomotora o de inteligencia prctica es capaz de admirar imgenes grficas, con pocas figuras, y captar sencillos relatos en torno a sus objetos familiares oso, mueca, etc. Los libros de imgenes contribuyen al conocimiento del entorno y a su iniciacin en la funcin simblica, por lo que conviene que acompaen la narracin.

De los dos a los siete aos, encontramos un perodo bastante largo, caracterizado por su desarrollo lingstico y por ser un perodo dominado por las imgenes. La funcin simblica complementa el lenguaje, por lo que el nio ya admite la representacin, el juego simblico y el dibujo grfico. Interioriza esquemas de accin que facilitan sus representaciones e imitaciones. Sus narraciones an son muy egocntricas y se acompaan de imgenes de los libros o propias de seres inanimados que cobran vida. Barcelona: Crtica.

Cone Bryant, Sara El arte de contar cuentos. Barcelona: Nova Terra. Quintanal La narracin la sienten como un juego, recrendose en ella hasta lmites insospechados. Adems, en este perodo etapa mgico-simblica de su desarrollo los cuentos fantsticos de hadas, de duendes, de seres extraordinarios representan su realidad interna, sus deseos, sus temores, encubiertos en las mgicas acciones y en el lenguaje metafrico de sus personajes. De los siete a los doce aos, domina ya la palabra frente a la imagen aunque la acompae.

Es un perodo de operaciones concretas donde aparece la reversibilidad del pensamiento, hace deducciones lgicas y se mueve en la lnea del tiempo secuencia. Esto, unido a su autonoma comunicativa al dominar el lenguaje hace que se sientan ms comunicativos, con gran tendencia a la fantasa. Curiosean con el lenguaje y se recrean en sus nuevos aprendizajes.

La narracin es buena para el nio, pues le sirve para: Explicar las historias que imagina comunicrselas a su entorno cercano con lo que experimenta realidades ficticias aprende a deleitarse e imaginar. Aprende a construir historias significativas con una estructura narrativa, que luego le servir para situar su propia experiencia de vida. Adems tiene que justificar la narracin, con lo que evita la confrontacin y el conflicto. Aprende a dar sentido al mundo que le rodea, explicando su propia cultura.

Y lo mismo podramos decir, una vez que va introducindose en la tcnica lectora, de la recepcin de narraciones ledas. No obstante, esta segunda frmula pierde todos los mecanismos, tan ricos, del relato oral gesticulacin, nfasis, ritmo, aunque mantenga su carcter de proceso dinmico de recepcin y creacin. Conviene que los maestros se tomen en serio la narracin de los cuentos, y no hacerla excesivamente didctica, para que no pierda su encanto y su magia.

El cuento debe tomarse en serio, sentirlo como propio, y asimilarlo para transmitirlo, pues de lo contrario, no pasar de ser un ejercicio trivial e intranscendente. De la misma forma, que es necesario darle una cierta importancia al hecho de contar un cuento, cambiar de sitio, para que no resulte contagiado por el hasto de la rutina. Incluso que sea un lugar especial, decorado oportunamente para la ocasin. Tngase presente que el valor del cuento, en el aula, radica en el contacto personal, en la presencia real de la palabra, atractiva y perseverante, que el maestro o la maestra transmiten con sumo amor, para despertar la sensibilidad y la imaginacin de los nios.

Podramos perfectamente resumirlas en tres: La continuidad y rapidez de su accin. Cada prrafo del relato es un acontecimiento, sucede algo, prescindiendo de explicaciones o descripciones recargadas.

El hilo conductor no son los sentimientos, o los pensamientos, sino los hechos de sus personajes, lo que sucede, lo que hacen. Una segunda caracterstica es la sencillez de su representacin. Aparecen elementos comunes, muy conocidos por los nios, lo que facilita la actividad imaginativa. El contenido estn acostumbrados a verlo, orlo, olerlo, sentirlo en su vida cotidiana, aunque vayan teidas de un cierto halo de misterio o fabulacin por ejemplo, cuando los personajes son animales, fabulados.

Y una cierta repeticin de los hechos, que enmarca el ritmo narrativo. El elemento reiterativo, aunque presente a veces un cierto sentido acumulativo, siempre agrada al nio, porque facilita su comprensin. Quintanal Podramos aadir un cuarto, que sera la secuencia la cual, como ya demostrara Propp responde siempre a un mismo esquema narrativo: al principio se le presentan al nio los personajes, pasando a suceder unos hechos que generan en un problema; ste requiere la intervencin del protagonista en funcin de hroe , que algunas veces ha de enfrentarse al mal simbolizado por el antihroe , acabando por triunfar sobre l pues siempre el bien se impone sobre el mal.

Cualquier obra, convenientemente caracterizada en el marco de la literatura infantil, responder a estos cnones, lo que facilitar nuestra seleccin, permitindonos centrarla en las caractersticas formales de la obra: vocabulario, identidad de las imgenes, si las hubiera, ritmo narrativo e inters de los hechos para el nio, determinada por su identificacin personal con ellos.

Pero tengamos presente que: - Contamos si hemos vivido o somos capaces de vivir, como ellos , si somos capaces de reconocer en nosotros mismos, qu hubiramos hecho en dicha situacin, aunque fuera ficticia. El arte de contar cuentos radica en la humildad de la propia recreacin, nunca desde la intencin moralizante un gran error pedaggico.

La finalidad es la recreacin, todo lo dems es consecuencia de. Y del mismo modo es posible crear nuestras propias historias, y contrselas a los nios. Podemos para ello apoyarnos en personajes tanto reales incluso que ellos mismos las protagonicen como ficticios, haciendo que sucedan unos hechos perfectamente comprensibles por ellos, por formar parte de su entorno cercano, los cuales pueden exagerarse sin ningn miedo un elefante, en cualquier cuento puede volar y resultar de lo ms normal.

Eso s, no olvidemos, que al final la bondad debe triunfar en cualquier historia. Para sistematizar la creacin personal del cuento, podramos plantear las tradicionales tres etapas, que caracterizan toda narracin: 1 - Planteamiento Describir la situacin. Puede hacer referencia a temas tanto reales como imaginarios. En esta descripcin deben presentarse los personajes, los lugares y todos los elementos significativos que vayan a protagonizar nuestra historia.

Entre ellos, no pueden faltar quienes representen el bien y el mal. La secuencia de los hechos debe ir complicndose progresivamente, para resaltar la necesidad de bondad, que rematar el cuento. No obstante, de acuerdo con las premisas que acabamos de plantear, abogamos por un buen derroche imaginativo del narrador, creando con espontaneidad sus propias historias a partir de objetos, intereses o acciones cotidianas de los nios.

Este tipo de recreaciones le permitir acomodar los modelos de actuacin del nio, en virtud de sus intereses ms prximos y hasta tener una continuidad inusitada por ejemplo, una marioneta muy rudimentaria establece amistad con los nios del aula, para regular sus acciones cotidianas, valorando y aconsejndoles su control de modo personalizado. Quintanal 4. No obstante, amn de la buena voluntad, al narrador pueden orientarle algunas precisiones sobre su actuacin ante los nios.

Una primera cualidad que debe tomar en consideracin el narrador, es que ha de transmitir, y no se transmite lo que no se tiene. En este sentido debemos no slo conocer la historia que desea narrar, sino adems, tenerla en cierto modo asimilada, al objeto de imprimirle su propia emocin, de transmitirla porque la sentimos y nos la creemos nosotros mismos.

Adems, hemos de saber que el narrador se convierte en intrprete de los hechos que va a narrar, cuyo protagonismo, puede acabar en l, o trasmitrselo, en aras a su destreza, a los propios nios del auditorio hacindoles participar de la narracin mediante preguntas, repeticiones, o intervenciones espordicas. Esta frmula favorece su implicacin y hace que vivan ms intensamente la narracin. No obstante, todos somos personas limitadas, y resulta necesario ser conscientes de nuestras limitaciones.

Parte del xito que se consigue con una narracin estriba en la intensidad con que el narrador se empea en transmitir al grupo. Captar su atencin es una condicin imprescindible para lograr el xito de la experiencia, pues en caso contrario, podemos hacer que una bonita historia resulte mediocre y pierda todo su encanto.

Si el narrador no se cree capaz de conseguir captar nicamente en base a sus palabras, expresiones o la representacin que va a hacer, o cuando piense que la narracin resultar mucho ms intensa con un apoyo externo, no importa que se ayude de elementos complementarios que refuercen su aportacin personal. En cuanto al ambiente, que como sabemos, ayuda, es bueno mantener una proximidad con el auditorio, incluso que ste est lo ms prximo al narrador en semicrculo, por ejemplo. Cuando es personal, la narracin conviene hacerla en el regazo, pues los nios actan en todo momento movidos por sus sentimientos y emociones.

Una vez iniciado el relato, es necesario mantener la tensin, y el clima generado, de encanto o misterio. La atencin del auditorio ha de responder a la propia narracin, y el nio ha de verse embaucado por sta. En el aspecto formal son tan importante el lenguaje verbal como el no verbal. La expresin ha de resultar clara, ntida, y movida por los intereses que la propia narracin imponga a la voz.

Eso s, sin exageraciones innecesarias.

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El arte de contar cuentos a los niños, de Elena Fortún

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