LA MAGIA DEL GRIAL WOLFGANG Y HEIKE HOHLBEIN PDF

A pesar de su enorme tamao, se mova tan gil como una comadreja y a sus negros, prfidos y relucientes ojos no escapaba el ms mnimo movimiento de su vctima. Sus dientes brillaban como puales afilados y sus espeluznantes garras se undan en el blando suelo del bos! El coraz"n de ulac lati" acelerado. Era el lobo ms grande! El animal deba de pesar apro imadamente como una persona y sus mandbulas podran arrancar un brazo de ulac sin demasiado esfuerzo, a pesar de la armadura! Adems, el animal le menospreciaba.

Author:Maugrel Gardara
Country:Barbados
Language:English (Spanish)
Genre:Sex
Published (Last):11 September 2005
Pages:461
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ISBN:275-9-17941-241-1
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Sin embargo, cuando encuentra en un lago una vieja armadura y una espada oxidada, su vida cambia por completo. Cuando regresara. Como caballero de la Tabla Redonda, Dulac estaba acostumbrado a pelear contra enemigos peligrosos, e incluso superiores en ocasiones. Pero aquel animal estaba hechizado. El brillo de maldad de los ojos del animal se hizo mayor. No te tengo miedo.

El lobo iba a atacar. Ha amanecido hace rato. Iba a llegar tarde. Aquello no era lo usual. El rey Arturo y sus caballeros no eran nada tempraneros. Y nunca si se trataba de caballeros o nobles. Por lo menos, en otras ocasiones. Arturo no anda de muy buen humor.

A Arturo no le gustaban los animales, y menos los perros. Gracias a Dios el castillo de Camelot no era demasiado grande. Se trataba de dos caballeros de la Tabla y un extranjero alto, de cabello oscuro, ataviado con una lujosa armadura y una capa granate. La ley me lo prohibe. La fama del vino de Camelot es grande y con su aroma en la garganta se conversa mucho mejor.

Los ojos de Arturo estaban subrayados por unas oscuras ojeras y su tez mostraba un tono ceniciento. No estamos en guerra con vosotros. No os demandaremos ni alimentos ni tejado. A no ser que nos pidan ayuda. En esta mesa todas las sillas son iguales, porque todos nosotros somos iguales.

Lo he intentado, he cumplido las reglas. Pero hay otras maneras. Cruzaremos vuestras tierras, Arturo, con o sin vuestro permiso. Este es un lugar de paz. No puedo creerlo. Sus ojos brillaban desafiantes. No pensamos acercarnos ni a la ciudad ni al castillo. No vamos a inmiscuirnos. No te preocupes. Estaba justo debajo del techo. Era su asiento preferido cuando Dagda cocinaba.

Por encima de todas, a Dulac le interesaba la historia de una discreta copa negra. En realidad, en aquel momento no era importante. Estaba sentado bajo Dulac, junto a la pared. Con las dos patas delanteras en el hocico, miraba con envidia el vapor que era incapaz de atrapar. El timbre de su voz hizo que Dulac obedeciera. Ancho de hombros. Creo que es muy fuerte. No su aspecto.

Algo que le recordaba efectivamente al rey Arturo, aunque antes no se hubiera percatado. Que Dios nos proteja. Ha regresado. Claro, por supuesto que lo conozco. Y a Arturo puede que, incluso, la muerte. Soy un hombre viejo. Mis fuerzas se apagan. Dagda era viejo, muy viejo. Un nombre poco corriente… pero me gusta. Por un instante los ojos de Ginebra mostraron ira. No estaba acostumbrada a que la contradijeran. Y Dulac estuvo casi seguro de que con unas pocas palabras iba a poner a Tander en su lugar.

No quiero que tenga complicaciones. Trae tu perro contigo. Es encantador. Y dile a Wander que te preste sus mejores ropas, no vayas a avergonzarnos delante de tan altas personalidades. Pero nada iba a enturbiar su felicidad por volver a ver a Lady Ginebra.

Era la voz de Ginebra. Lady Ginebra acaba de preguntar por ti. Ni se te ocurra mirarla a los ojos. Dulac se dio cuenta de que llevaba un buen rato parado bajo el dintel de la puerta. Uther estaba sentado en una cabecera, Ginebra en la otra.

Mientras se aproximaba a la mesa con la cabeza inclinada, vio de todas formas que Uther era mucho mayor de lo que imaginaba. Pero Uther era lo bastante viejo para ser, pura y llanamente, su abuelo. Bueno, si no hay nada mejor… Trae ya la comida. Dulac iba a darse la vuelta, pero Uther lo retuvo. Tras conocer a Ginebra, esperabas encontrarte a un pobre carcamal. Me ha parecido… quiero decir… Vos… bueno, yo. Se va a morir de miedo. A veces le gusta poner a las personas en apuros. La mirada desconcertada de Dulac fue de Ginebra a Uther y viceversa.

Cualquiera que haya estado en Camelot recuerda a Dagda y los exquisitos bocados que prepara en su cocina. Las especialidades culinarias de Dagda. Arturo y yo no nos despedimos como amigos. No somos enemigos, si eso es lo que temes. Aunque no nos hayas explicado nada de eso… Lo que, por otra parte, respeto en ti. Saber guardar silencio es una gran virtud.

Se ha hecho tarde. Voy a retirarme.

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LA MAGIA DEL GRIAL

Wolfgang Hohlbein is a German author of science fiction, fantasy and horror fiction who lives near Neuss, North Rhine-Westphalia. You may send this item to up to five recipients. Sandra rated it really liked it Jul 14, Please enter the message. Refresh and try again. Writing short stories since age 15, Hohlbein was first recognized as a Wolfgang Hohlbein is a German author of science fiction, fantasy and horror fiction who lives near Neuss, North Rhine-Westphalia. Book, [] Reviews User-contributed reviews Add a review and share your thoughts with other readers. Home About Help Search.

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